viernes, 30 de julio de 2010

LA EQUINOTERAPIA


 
El caballo es un animal fuertemente ligado al hombre desde tiempos remotos. Su belleza, inteligencia y capacidad de trabajo, pero sobre todo su lealtad y compañerismo para con las personas, lo transforman en un gran aliado al hombre y juntos un “binomio” de increíbles bondades.

La equinoterapia o también conocida como hipoterapia (hippo, caballo), es un programa de zooterapia que utiliza al caballo (equinos) englobando la integración de cuatro ámbitos profesionales distintos: la medicina, la psicología, la pedagogía y el deporte.

La equinoterapia está especialmente indicada en una serie de alteraciones de la salud: distintos tipos de parálisis, síndrome de Down, esclerosis múltiple, epilepsia, Alzheimer e inclusive autismo, entre otras patologías neurológicas. Pero además, en problemas ortopédicos como la artritis y la artrosis; respiratorios como el asma, alergias, y cuadros psiquiátricos y psicológicos como fobias, disturbios sensoriales y hasta estrés que tanto afecta hoy en día a grandes y a chicos.
 
El Caballo Peruano de Paso es el único en su tipo y andar, siendo considerado el caballo más suave del mundo. Aparte del Perú, se crían y exhiben caballos peruanos de paso en más de 20 países, por lo que se le reconoce a nuestro ejemplar como el embajador silencioso.


Si tenemos la suerte de contar con este hermoso animal que envuelve toda una cultura, por qué sólo utilizarlo deportivamente, donde el jinete es quien actúa indicándole lo que debe hacer y lograr juntos el correr, trotar, saltar, etc?.

Podría, también, explotar la ayuda terapéutica, donde es el caballo que incurre sobre el jinete actuando como un gran acicate en la recuperación de problemas como los ya mencionados. Es aquí donde realmente se produce una complementación entre el caballo y el jinete. El andar del caballo se asemeja al del ser humano y el jinete recibe información como si estuviese caminando, de ahí, por ejemplo, la calidad del estímulo para un paciente con parálisis.

Hay otras actividades que alimentan la relación del jinete con su caballo como es el alimentarlo, el cepillado del pelo, la limpieza de los cascos, acariciarlo, el premiarlo... Un contacto que va más allá, un contacto que tiene positivos efectos como el fomentar la integración de los sentidos; incrementar de elasticidad, agilidad y fuerza muscular; enfrentar con temores personales; aumento de la autoconfianza, de la autoestima, de la atención, de la concentración mental, de la capacidad de adaptación; desarrollo de la voluntad; disminución de impulsos agresivos; en fin, un sin número de ventajas que dan resultados admirables y satisfactorios.